El presidente Petro cuestionó el silencio de la justicia colombiana frente a la financiación de Chiquita Brands a las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC)
El fallo del pasado lunes 10 de junio contra Chiquita Brands por su responsabilidad en ocho asesinatos cometidos por paramilitares en Colombia, es la muestra de que la justicia colombiana aún está en pañales.

Pues el veredicto a favor de las víctimas tuvo que llegar en un tribunal de Florida en Estados Unidos.
«¿Por qué es la justicia de Estados Unidos la que llega a la verdad y no la justicia colombiana? ¿Por qué no fue la Fiscalía, que tenía la obligación de llevar al fondo de la verdad judicial el proceso del paramilitarismo en Urabá y, por tanto, las acusaciones y confesiones que los mismos paramilitares hicieron alrededor del papel de esta empresa norteamericana?», precisó Gustavo Petro.

En 2007, la empresa bananera ya había reconocido ante las autoridades de Estados Unidos que le pagó US$1,7 millones a las AUC.
Al respecto, Chiquita Brands argumentó que realizaban los pagos luego de que el líder de las AUC en aquel momento, Carlos Castaño, insinuara que el personal y las propiedades de la empresa podrían sufrir daños si no entregaban el dinero.

Según el Informe de la Comisión de la Verdad de Colombia, los pagos «eran revisados y aprobados por altos ejecutivos de la compañía» y Chiquita «sabía de la naturaleza violenta de dicha organización».
Chiquita Brands es la heredera de la United Fruit Company, una empresa fundada en 1899 que cambió el mundo con su modelo de producción de banano e influyó en la política y la economía en Latinoamérica.
«Esa empresa United Fruit Company es la misma empresa que ahora, como Chiquita Brands, pagando unos centavos de dólar por cada caja de banano, como lo denuncié en el Senado de la República hace tiempos, financió el paramilitarismo para asesinar al pueblo trabajador del Urabá», recalcó el Presidente de Colombia.
Décadas antes de financiar paramilitares, la empresa jugó un papel central en la llamada masacre de las bananeras de 1928, también en Colombia, y en el golpe de Estado de Guatemala de 1954.
En la actualidad y luego de cambiar de dueños, Chiquita Brands vende toneladas de bananos con stickers azules en los supermercados de todo el mundo.
Al fin la justicia dio frutos, aunque NO en nuestro país, claro está…