Un centro penitenciario podría aniquilar los sueños de cualquier persona, pero no los de Jairo, que no sabe conformarse
Este personaje, recibió en marzo su título como Tecnólogo en Desarrollo de Software y, de una vez, empezó su formación como ingeniero.

Las vueltas de la vida, las malas decisiones, la falta de oportunidades, según sus palabras, hicieron que empezara a escribir el capítulo de su vida “entre rejas”.
Desde que llegó al centro penitenciario de Puerto Triunfo, se encontró con la posibilidad de estudiar y ese fue el camino elegido para hacer que días, semanas y meses trajeran un poco de satisfacción.

¿Cómo fueron tu infancia y adolescencia?
“Durante la infancia viví con mi padre, mi abuela y mi tía. Cuando tenía 15 años mi padre murió en un accidente de tránsito y a los dos años falleció mi abuela, eso marcó mi vida porque para la tía era muy complicado estar pendiente de mí. […]
¿Después de eso cuál fue el plan?
“Estudié técnica farmacéutica, trabajé un tiempo y luego, por el desempleo y lo desubicado que quedé, empecé a tomar malas decisiones, por las cuales estoy pagando una condena. Ya casi llevo la mitad del tiempo y debo decir que, a pesar de todo, estar acá me ha dado la oportunidad de estudiar».
¿Y cómo fue el proceso, qué hacías antes de empezar a estudiar?
“Llevaba un año en la prisión y un día me enteré que podía comenzar a estudiar. Recuerdo que llamé a mi casa para hablar con mi tía y saber si ella me podía apoyar económicamente. Ella se puso contenta, me dijo que iba a buscar los recursos y de una vez me inscribí en la Tecnología de Desarrollo de Software».
¿Háblanos sobre las clases que estás dando en la cárcel?
“Cuando me gradué me dijeron que si quería ser monitor y eso me descontaba un poco más de tiempo de pena. Entonces me animé mucho y me ofrecí como monitor de informática básica, que está más relacionada con el estudio que realicé.
Doy las clases en un aula con sillas y tablero, el que quiera toma notas, realmente nos tomamos todo con calma, la idea es que aprendan algo en el ratico que están en el curso, así piensen que no les va a servir para nada, la vida nos demuestra que en cualquier momento se va a generar la oportunidad de aplicar lo aprendió en la cárcel”.
¿Cómo perciben ustedes a la IU Digital de Antioquia?
“Pienso en la Institución y se me eriza hasta la piel. Gracias a la universidad otros volvieron a creer en mí y no piensan en los estigmas que acabamos de mencionar. En la IU Digital vieron que en los privados de la libertad merecemos un cambio, una segunda oportunidad, que queremos salir adelante y demostrar a nuestras familias que vale la pena creer en nosotros.
El mérito es para la universidad que le puso ganas a que todo esto se hiciera realidad, vivo muy agradecido con todas las personas que hicieron parte de este proceso, gracias a ellos hemos podido volver a soñar”.