Lula da Silva ganó un histórico balotaje a Flávio Bolsonaro y asumirá un cuarto mandato en Brasil
El líder del Partido de los Trabajadores (PT) logró la reelección y se convirtió en el primer presidente en ganar una segunda vuelta tras perder la primera contienda
A lo largo de su existencia, Luiz Inácio Lula da Silva ha superado arduos retos: nacido en la pobreza, fue electo presidente de Brasil, volvió al poder tras ir preso y sorteó dos tipos de cáncer.
Pero su triunfo electoral en las elecciones presidenciales de este domingo es especial, incluso para semejante trayectoria, donde obtuvo 51,7% de los votos válidos contra 48,2% del derechista Flávio Bolsonaro con casi la totalidad del escrutinio completado, un resultado que le otorga un cuarto mandato que muchos estimaban improbable hace días.
Derrotado el favorito

Bolsonaro parecía favorito luego de ganar por casi dos puntos porcentuales la primera vuelta a inicios de este mes y recibir el apoyo de dos de los tres candidatos eliminados con más votos (el otro evitó pronunciarse, pero al ser también de derecha se creía que sus seguidores se inclinarían por el opositor).
Se trata de una remontada histórica para Lula: desde que Brasil instauró este sistema electoral hace casi cuatro décadas, nadie hasta ahora había ganado un balotaje presidencial tras ser superado en primera vuelta.
El nueve dedos
Hay declaraciones que hacen ganar elecciones o por el contrario, matan al candidato
Afirmaciones como “Plata es Plata”, en el caso de un candidato presidencial en Colombia o el “Nueve Dedos”, donde Flávio Bolsonaro quiso burlarse con crudo cinismo del candidato Lula, contribuyó a su fracaso en las urnas.
Hay ataques que debilitan al adversario. y hay ataques que le regalan su mejor historia. Flávio Bolsonaro cometió uno de los errores estratégicos más evidentes del debate: atacar a #Lula llamándole “nueve dedos”.
Quiso convertir una discapacidad en burla y terminó recordando a millones de brasileños de dónde viene Lula. Porque ese dedo no lo perdió en una oficina. Lo perdió trabajando a los 17 años como obrero metalúrgico.
Y, de repente, el debate dejó de ser solo una discusión entre dos candidatos. Se convirtió en el contraste entre dos biografías.
Lula aprovechó el ataque para hablar del mundo del trabajo, de los accidentes laborales, de su origen y de su experiencia como trabajador. Y lanzó contra Flávio una acusación especialmente dura: que “nunca trabajó en la vida” y que no sabe lo que significa una cartera de trabajo. Flávio acabó pidiendo disculpas. (UOL Notícias)
Ahí está la enorme lección de comunicación política:
Nunca ataques a tu adversario en el lugar donde su herida puede convertirse en su mayor fortaleza.
Flávio quiso señalar un dedo que falta,,, y Lula consiguió que durante unos minutos se hablara de las manos que trabajan.