EPM y Fundación Natura restauran más de 500 hectáreas de ecosistemas estratégicos para el agua en Cundinamarca

 

Estas acciones hacen parte de las compensaciones ambientales asociadas a las Líneas de Transmisión de Energía Nueva Esperanza, subestación construida por EPM

 

Más de 500 hectáreas de ecosistemas altoandinos restauradas y 156.760 individuos de especies nativas sembrados son algunos de los principales resultados del Convenio entre EPM y Fundación Natura, desarrollado en Cundinamarca.

EPM y Fundación Natura restauran más de 500 hectáreas de ecosistemas estratégicos para el agua en Cundinamarca. Foto: cortesía

Los avances se registran en un contexto marcado por los desafíos que representa el actual fenómeno de El Niño para el recurso hídrico, y la necesidad de fortalecer la resiliencia de los territorios mediante la recuperación y conservación de ecosistemas estratégicos para el agua y la biodiversidad.

Las acciones de restauración se desarrollan en los municipios de Guasca, Bojacá, Tena, Sibaté y Guatavita, en una superficie cercana a cinco veces el área del Parque Metropolitano Simón Bolívar.

Edificio Inteligente de EPM. Foto: cortesía

El proceso contempla el establecimiento de 156.760 individuos de especies nativas de páramo y bosque altoandino, entre ellas: frailejones, puyas, ciros, gaques, garrochos, cocuas, pinos colombianos, robles, palmas bobas y arbolocos.

Además de la siembra de especies nativas, las acciones buscan recuperar procesos ecológicos esenciales para la conservación del agua, los suelos y la biodiversidad favoreciendo la recuperación de la estructura y funcionamiento natural de estos ecosistemas.

Foto: EPM

Ecosistemas clave para la regulación del agua

Los páramos y bosques altoandinos cumplen funciones fundamentales en la regulación del ciclo hídrico, gracias a su contribución en el almacenamiento, filtración y regulación del agua. Su conservación no solo beneficia a la biodiversidad, sino que también aporta al bienestar de las comunidades y centros urbanos como Bogotá, que dependen de estos servicios ecosistémicos.

Estos ecosistemas enfrentan diferentes presiones derivadas de la transformación del territorio y la variabilidad climática. Fenómenos como El Niño desafían la capacidad de los sistemas naturales para mantener los servicios ecosistémicos que brindan a la comunidad, especialmente aquellos asociados a la regulación y disponibilidad del recurso hídrico.

Ante estos desafíos, cobra especial relevancia impulsar acciones de conservación, restauración y recuperación ecológica que contribuyan a aumentar la resiliencia de los ecosistemas y a garantizar su aporte al bienestar de las comunidades y al desarrollo sostenible.

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