El alto tribunal exhortó a los demandados a evitar la difusión de este tipo composiciones.
La canción +57 «vulneró los derechos fundamentales de los menores de edad». Así lo afirmó el Consejo de Estado en el fallo de una tutela que estudiaba en contra de los autores del polémico reguetón que, en su primera versión, incluyó la frase “mamacita desde los fourteen (14 años)”.

Por esta consideración, exhortó a los artistas «abstenerse de difundir y publicar este tipo de composiciones».
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La tutela
El 28 de noviembre de 2024, Ramit Osorio Peña y Daniel Eduardo De Castro Marriaga presentaron una acción de tutela contra los artistas involucrados, argumentando que la canción vulneraba los derechos fundamentales de los niños, niñas y adolescentes al promover la sexualización de menores.
El Consejo de Estado admitió la demanda y solicitó a los artistas rendir informes para esclarecer los hechos. Consejo de Estado admitió acción de tutela para eliminar la canción +57
De acuerdo con la tutela, interpuesta por dos ciudadanos que se identificaron como “agentes oficiosos” en representación de los menores de edad del país, la canción promueve la explotación infantil, la sexualización de menores y la violencia, problemáticas que afectan gravemente a la sociedad colombiana.
Esta semana el alto tribunal le dio la razón a los demandantes al afirmar en su fallo que “la Canción +57 vulneró la dignidad humana de niñas, niños y adolescentes y exhortó a los demandados a evitar la difusión de este tipo composiciones”.
La controversia alrededor de‘+57’ reabre el debate sobre la responsabilidad social de los artistas y el contenido de las letras en el género urbano.
Mientras algunos defienden la libertad creativa y de expresión, otros llaman a una reflexión más profunda sobre el impacto de las canciones en la sociedad, especialmente en temas sensibles como la sexualización de menores y la perpetuación de estereotipos negativos asociados a Colombia.
Este caso podría sentar un precedente en la industria musical colombiana y latinoamericana, evidenciando la delgada línea entre la expresión artística y la responsabilidad social.