A propósito de los accidentes aéreos: Investigación colombiana revela el impacto del factor humano detrás de la seguridad aérea

 

La investigación demuestra que riesgos psicosociales como el estrés, la fatiga y el burnout afectan directamente la conducta segura de pilotos, tripulaciones y personal de mantenimiento. Estos factores aumentan la probabilidad de incidentes

 

El estudio sostiene que la seguridad operacional solo se fortalece cuando el bienestar psicológico es un pilar estructural del sistema, esto implica mapear riesgos psicosociales, gestionar la fatiga, elevar la seguridad psicológica y medir de forma periódica.

La seguridad psicológica es el conector central: cuando las tripulaciones se sienten escuchadas, se previenen desviaciones, emergen reportes tempranos y se corrigen fallas antes de que escalen.

En un contexto aéreo marcado por tragedias recientes en Colombia y el mundo, como el siniestro en Paipa que cobró seis vidas, entre ellas la del cantante Yeison Jiménez, y que hoy investiga la autoridad aeronáutica, una nueva investigación colombiana llama a reforzar la seguridad en los cielos desde lo humano: estrés, fatiga, burnout y clima psicológico al centro de la operación.

El estudio, liderado por Anderson Gañán, docente de psicología del Politécnico Grancolombiano y piloto, habla sobre cómo los riesgos psicosociales afectan la seguridad operacional y la conducta segura de tripulaciones y equipos de mantenimiento.

La conclusión es contundente: la seguridad no depende solo de protocolos técnicos sino de condiciones psicosociales sostenidas, gestionadas y medibles.

Por eso, una cultura de seguridad robusta puede mitigar esos impactos si integra el bienestar psicológico como pilar. Esta integración previene errores humanos en entornos de alta presión.

El ángulo humano de la seguridad operacional

La investigación del docente del Politécnico Grancolombiano evidencia que el estrés crónico altera la percepción de riesgo, reduce la atención sostenida y empeora la toma de decisiones en cabina y mantenimiento.

Estos efectos incrementan la probabilidad de desviaciones operacionales. Una cultura de seguridad bien diseñada reduce esa carga al promover reportes sin represalias, aprendizaje continuo y líderes que modelan conductas seguras.

La fatiga aparece como un factor crítico transversal a pilotos, tripulantes y personal de tierra. Revisión de literatura internacional respalda la eficacia de sistemas de gestión del riesgo por fatiga y de intervenciones sobre sueño y turnos.

La adopción coherente de estos sistemas dentro del Sistema de Gestión de Seguridad permite anticipar picos de riesgo, ajustar programaciones y proteger desempeño cognitivo en fases críticas del vuelo.

El burnout (agotamiento emocional, despersonalización y baja realización) deteriora la cooperación, la comunicación y el juicio bajo presión. Según la revisión, el burnout no es solo un problema de bienestar, sino que impacta directamente comportamientos seguros, especialmente cuando coincide con cargas laborales elevadas y liderazgo poco participativo.

La seguridad psicológica (la percepción de poder hablar y reportar sin miedo) es el conector clave entre riesgos psicosociales y cultura de seguridad. Cuando tripulaciones confían en que serán escuchadas, presentan reportes tempranos, se corrigen desviaciones y se sostienen prácticas de CRM.

Gañán argumenta que la psicología aeronáutica debe tener asiento formal en los comités de seguridad. Es necesario rediseñar procesos con base en evidencia: turnos, roles, cargas, briefing y debriefing, canales de voz del colaborador, y estilos de liderazgo que reduzcan el error latente. Esa arquitectura organizacional, insiste, salva vidas.