Los nueve dedos de Lula da Silva, el hijo del Brasil
“¿Para qué necesita diez dedos un peoncito?”.
La frase marcó el mito de origen del hombre que fue elegido democráticamente, en tres oportunidades, para comandar los destinos de un país continental.
Hay declaraciones que hacen ganar elecciones o por el contrario, matan al candidato.
Afirmaciones como “Plata es Plata”, en el caso de un candidato presidencial en Colombia o el “Nueve Dedos”, donde Flávio Bolsonaro quiso burlarse con curdo cinismo del candidato Lula, contribuyó a su fracaso en las urnas.
Hay ataques que debilitan al adversario. y hay ataques que le regalan su mejor historia. Flávio Bolsonaro cometió uno de los errores estratégicos más evidentes del debate: atacar a #Lula llamándole “nueve dedos”.
Quiso convertir una discapacidad en burla y terminó recordando a millones de brasileños de dónde viene Lula.
Porque ese dedo no lo perdió en un despacho. Lo perdió trabajando a los 17 años como obrero metalúrgico.

Y de repente, el debate dejó de ser solo una discusión entre dos candidatos. Se convirtió en el contraste entre dos biografías.
Lula aprovechó el ataque para hablar del mundo del trabajo, de los accidentes laborales, de su origen y de su experiencia como trabajador.
Y lanzó contra Flávio una acusación especialmente dura: que “nunca trabajó en la vida” y que no sabe lo que significa una cartera de trabajo. Flávio acabó pidiendo disculpas. (UOL Notícias)
Ahí está la enorme lección de comunicación política: Nunca ataques a tu adversario en el lugar donde su herida puede convertirse en su mayor fortaleza.
Flávio quiso señalar un dedo que falta,,,y Lula consiguió que durante unos minutos se hablara de las manos que trabajan.