El despertar de una nueva realidad: confiemos que volveremos a sentir lo electrizante que es abrazarnos

Pereira – Risaralda 2019

Con las redes sociales y medios de comunicación inundados de información sobre lo que será la nueva «normalidad» en Colombia, llegó la tan anhelada noticia del ‘fin de la cuarentena’, considerada como la más larga del mundo.

Los portales noticiosos y medios independientes alrededor del mundo documentaron a nuestro país con el aislamiento más extenso, teniendo en cuenta que inició el 25 de marzo y se extendió hasta el 31 de agosto, completando así 159 días de encierro.

Durante cinco meses con mil y una restricciones, pero con más de 46 excepciones según los decretos expedidos por el Gobierno Nacional, los colombianos podrán salir a trabajar, ir de compras, a tratamientos médicos y actividades diarias, sin olvidar el celular, las llaves, la billetera ¡Ah! el tapabocas, antibacterial, alcohol y todo lo demás.

Lo divertido de todo esto y en una cultura donde nos reímos de nosotros mismos, (aunque a muchos les causa molestia) es que en su afán por ir a un restaurante, divertirse o simplemente liberarse, más de uno se ha identificado o ha sido protagonista de cuantiosos memes donde se muestra que salimos desbocados como gallinas.

No olvidemos que en esta fase, donde dejamos atrás el controversial pico y cédula, pico y género, leyes secas, restricción para esto y para lo otro, debemos optar por seguir cuidando nuestra salud y adaptándonos a una nueva forma de ver la realidad, sin importar que se nos empañen las gafas, nos duelan las orejas de estar todo el día con el tapabocas y perdamos el impulso cuando de abrazar a alguien se trata.

En este punto donde ya ha pasado casi medio año y hemos puesto en pausa costumbres y actividades, unos sueñan con el momento de reunirse con los amigos a compartir unas cervezas, un buen vino o una deliciosa cena. Otros aseguran que les hace falta volver a los gimnasios, iglesias, cines o simplemente dar un paseo en carro.

Pero en lo que muchos parecen coincidir, independientemente del género, edad o número de cédula, es en dar y recibir un abrazo. ¡Sí! de esos que te rompen las costillas pero que te alegran el alma.

Es que exigirle a un colombiano que por todo regala un abrazo, un apretón de manos y el beso en la mejilla es un saludo cordial, que debe estar alejado a dos metros de distancia de las personas, es aislarlo de su esencia y naturalidad.

Confiemos en qué en un tiempo volveremos a sentir lo electrizante que es abrazarnos.