La institución fue el escenario del 2.º Encuentro Nacional de Centros de Innovación Educativa, el resultado obtenido de este encuentro fue la Declaratoria Nacional por la Innovación Educativa, una hoja de ruta que propone cinco prioridades para transformar la educación en Colombia.

La educación que necesita Colombia no se construye únicamente con tecnología. Se construye con maestros que inspiran, instituciones que se conectan, territorios que encuentran oportunidades y personas que pueden aprender a lo largo de la vida.
Esa fue una de las principales conclusiones del 2.º Encuentro Nacional de Centros de Innovación Educativa, un espacio de encuentro y construcción colectiva, realizado en la Institución Universitaria Digital de Antioquia.
Durante dos días, docentes, estudiantes, investigadores, representantes de instituciones educativas, empresas, organizaciones y autoridades del sector educativo compartieron experiencias, reflexionaron sobre los desafíos actuales y pusieron sobre la mesa propuestas para avanzar hacia una educación más incluyente, cercana y pertinente para las realidades del país.
El decano de Educación de la IU Digital de Antioquia, Esteban Zapata Trejos, afirma que “hay que entender el ecosistema y reconocernos sobre eso. Y lo segundo, entender los desafíos sociales que existen actualmente, desafíos civilizatorios y desafíos territoriales”.
El territorio tiene mucho por decirnos y sobre esas condiciones materiales que están los estudiantes, es que tenemos nosotros que hablar de innovación educativa. Existe una deuda como sociedad, ¿cierto? Y la educación, pues hay que verla como un derecho, como un derecho al que todos puedan acceder”.
El encuentro convocó a más de 300 asistentes presenciales, su programación incluyó ocho conferencias y paneles, seis mesas temáticas y una experiencia inmersiva en el Planetario de Medellín, escenarios que permitieron reconocer el talento, las capacidades y las iniciativas que hoy están impulsando nuevas formas de enseñar y aprender.
Uno de los mensajes que cruzó las conversaciones fue claro: la tecnología tiene sentido cuando mejora el aprendizaje, abre oportunidades y transforma la vida de las personas.
Por eso, la innovación educativa no puede reducirse a entregar dispositivos o incorporar herramientas de inteligencia artificial. Su verdadero valor está en responder a las necesidades de los estudiantes, fortalecer el trabajo de los docentes y reconocer las particularidades de cada territorio.