Un convenio interadministrativo de cofinanciación permitió que ambas entidades sumaran esfuerzos y recursos por más de 620 millones de pesos, para lograr este hito ambiental y cultural
El proyecto incluyó un sendero ecológico de 350 metros lineales con sistema de iluminación, cuatro miradores paisajísticos y huellas de ascenso peatonal en concreto
Esta intervención integral, además de potenciar el turismo sostenible, resguarda el espacio público y minimiza la alteración del terreno natural mediante intervenciones concebidas para integrarse a las condiciones topográficas existentes.

Con el firme propósito de fortalecer las áreas comunes asociadas al turismo de naturaleza y poner en valor el patrimonio ambiental del Occidente antioqueño, Corantioquia y la Alcaldía Municipal de Liborina culminaron con éxito el proyecto de intervención integral en el icónico Cerro de la Cruz.
Con una inversión conjunta de más de 620 millones de pesos, el proyecto se ejecutó en dos etapas físicas. La segunda fase se puso en marcha gracias al excelente recibimiento y cuidado que los habitantes les dan a las obras iniciales, permitiendo que Corantioquia y el municipio sumen recursos adicionales para consolidar el circuito completo.

El Cerro de la Cruz no solo es un ícono orográfico clave para la observación de la riqueza paisajística de Liborina; también constituye un símbolo fundamental de identidad cultural y religiosa para sus habitantes.


Con el mejoramiento del sendero, se busca fomentar el desarrollo sostenible a partir de dinámicas sociales, culturales y ambientales activas durante todo el recorrido, sirviendo además como un aula viva y ejemplo de adopción de medidas para la conservación de flora, fauna, suelo y agua.
El proyecto incluyó un sendero ecológico de aproximadamente 350 metros lineales con iluminación y cuatro miradores distribuidos estratégicamente para la contemplación del paisaje.

Más allá de sus bondades sociales, el proyecto incorpora estrategias de enriquecimiento vegetal con especies nativas y una implantación de baja ocupación del suelo, orientadas a fortalecer la cobertura vegetal, favorecer los procesos naturales de infiltración y manejo de escorrentías, y contribuir a la conservación de las condiciones ambientales y paisajísticas del cerro.
