Salen a la luz nuevos testimonios de acoso sexual en grandes cadenas de televisión
Las denuncias no solo apuntan a comportamientos inapropiados de carácter sexual, sino también a un entorno laboral tóxico marcado por el abuso de poder y la intimidación física
La industria de los medios de comunicación en Colombia atraviesa uno de sus momentos más críticos y oscuros, tras las denuncias sobre acoso sexual, abuso de poder y el hostigamiento de algunos directivos, contra el personal periodístico y presentadores de la cadena de televisión colombiana CARACOL.

Luego de reventar el escándalo, ahora se revelan nuevos detalles y testimonios que ponen nombre y apellido a los presuntos implicados, desatando una ola de indignación nacional que ya escaló hasta el Ministerio del Trabajo.
Los nombres en el ojo del huracán. Cero y van dos
Dos figuras de alto perfil y larga trayectoria, han sido señaladas directamente por colegas y excompañeras de trabajo. Se trata de Ricardo Orrego, reconocido presentador y jefe de deportes de Noticias Caracol, y Fernando Peña, quien ha estado vinculado a RCN Televisión.
Las denuncias no solo apuntan a comportamientos inapropiados de carácter sexual, sino también a un entorno laboral tóxico marcado por el abuso de poder y la intimidación física.
En el caso de Peña, testimonios recogidos por el medio describen episodios de violencia verbal y física en la redacción, incluyendo puñetazos a escritorios y pantallas de computador, creando un clima de «pavor» entre los periodistas más jóvenes.
El relato de una de las acosadas que solicitó no revelar su nombre para protegerse, narra como Ricardo Orrego la interceptó en un pasillo solitario cerca de los baños.
«Me dijo: ‘Tú estás muy linda, ¿por qué estás tan esquiva? Dame un beso bien, con lengua’…», relató la víctima. Según su testimonio, el agresor la sujetó de los hombros y la besó a la fuerza, ignorando sus reiterados «no». El episodio, ocurrido presuntamente en 2023, solo ha salido a la luz ahora, en 2026, debido al miedo de la periodista a que se le cerraran las puertas en una industria que describe como «machista y de silencios cómplices»