Cayó la lotería de Medellín… pero en desgracia

 

OPINIÓN

Octavio Gómez Q

Los juegos de azar son un jugoso negocio para sus dueños y una improbable, -casi inexistente- posibilidad de ganar por parte del apostador.

Ahora, si el apostador se entera que los sorteos son manipulados para favorecer a los dueños del negocio, es difícil que vuelva a comprar el producto.

Por ello, la Lotería de Medellín ha sufrido un grave golpe a su imagen corporativa y por ende,  de confianza entre sus clientes, muchos de ellos fieles por muchos años, al salir a la luz pública que,  el sorteo #4788 de la Lotería de Medellín, realizado el 20 de junio de 2025, una de las ganadoras fue Luisa Jaramillo, esposa del entonces subgerente comercial Rubén Darío Callejas.

La relación familiar entre el ganador y un alto funcionario genera sospechas de falta de transparencia.

La reacción del público en redes sociales y diferentes medios, donde se cuestiona la legitimidad del sorteo, no se hizo esperar, hecho que erosiona la credibilidad institucional de los responsables de la Lotería de Medellín, propiedad de la Beneficencia de Antioquia, por lo que el daño reputacional trasciende la marca y afecta a la entidad pública que la respalda.

La cobertura del caso ha sido intensa, con titulares que vinculan el sorteo con posibles irregularidades. Esto posiciona a la marca en un contexto de escándalo, alejándola de su imagen tradicional de juego limpio y beneficencia.

La grave pérdida de imagen reputacional y confianza, hará que sus tradicionales apostadores se rehúsen a seguir comprando una lotería que se muestra como engañosa y manipuladora.

Se agrega a esta situación que las entidades aliadas y patrocinadores podrían replantear su relación con la marca.

La mala hora de la tradicional Lotería de Medellín la acompañará por mucho rato. Mire y verá.