El hígado graso (esteatosis hepática) es una afección en la que se acumula grasa en las células hepáticas. Puede ser causado por una alimentación poco saludable, el consumo excesivo de alcohol o enfermedades metabólicas como la diabetes y la obesidad
En muchos casos, el hígado graso no presenta síntomas en sus primeras etapas, pero a medida que progresa, pueden aparecer señales de alerta
Síntomas comunes del hígado graso:
🟢 Fatiga y debilidad – Sensación de cansancio constante, incluso sin esfuerzo físico.
🟢 Molestias en la parte superior derecha del abdomen – Dolor leve o sensación de presión en la zona del hígado.
🟢 Hinchazón abdominal – Puede haber inflamación del hígado (hepatomegalia), causando sensación de pesadez.
🟢 Náuseas o pérdida del apetito – Algunas personas experimentan malestar estomacal y falta de hambre.
🟢 Color amarillento en la piel y ojos (ictericia) – Si el hígado se ve gravemente afectado, puede haber acumulación de bilirrubina en la sangre.
🟢 Orina oscura y heces pálidas – Problemas en el hígado pueden alterar la eliminación de toxinas.
🟢 Manchas oscuras en la piel – Especialmente en el cuello y las axilas, relacionadas con resistencia a la insulina.

¿Cuándo consultar a un médico?
Si experimentas alguno de estos síntomas de forma persistente, es importante acudir al médico para realizar análisis y evaluar la función hepática.
El hígado graso puede revertirse con cambios en el estilo de vida, como mejorar la alimentación, hacer ejercicio y reducir el consumo de alcohol y azúcares refinados. ¡Cuidar tu hígado es esencial para tu bienestar general!
La opinión de un especialista
Emilio Salguero Chaves, especialista y tutor en medicina familiar, afirma que La infiltración grasa del hígado no da síntomas, el paciente no siente nada. Se descubre habitualmente de forma accidental por un análisis de sangre, que muestra el “sufrimiento” hepático, lo más común por una elevación de las transaminasas… O por una prueba de imagen, como la ecografía.
Pero lo más importante de la esteatosis es que casi siempre es producto de la combinación de escasa actividad física con alimentación excesiva, de forma que el balance energético positivo sostenido lleva a que el organismo acumule grasa en distintos órganos, entre ellos el hígado.
Por lo tanto, puede ser reversible, “curable”. ¿Cómo? Recorriendo el camino inverso que nos llevó a la esteatosis: incorporando actividad física diaria, abundante, a nuestra vida, sin olvidar un estilo de alimentación saludable (dieta mediterránea) y ajustado en cantidad a nuestras necesidades (casi todos, en la España de hoy, estamos sobrealimentados).