“El caos vehicular es impresionante y ayer domingo nos hemos jugado la vida varias veces al cruzar así sea por la cebra blanca, porque nadie la respetará”. Una crónica de Chucho lo Sabe.
Jesús Antonio Vargas Marín, más conocido en el bajo mundo como CHUCHO LO SABE, es un avanzado periodista (avanzado en años y en conocimientos), que se arriesgó a un viaje de auténtico aventurero por el viejo oriente y nos saluda desde regiones y ciudades que nunca imaginábamos: “un saludo desde el Valle del Fergana en Uzbekistán en límites con Kirguistán y Tayikistán”.
De sus crónicas que nos compartió a los colegas en Medellín, nos antojamos de compartirle a nuestros lectores lo que es el tráfico automotor en un país tan civilizado como Irán, pero tan salvaje en el tráfico urbano, que nos dejó perplejos.
No conozco a Teherán, la capital de Irán, pero le creemos a Chucho cuando se refiere a su endemoniado tráfico.
Este es el relato de nuestro aventurero periodista:
¿Qué es más peligroso o de mayor riesgo cuando se está en IRAN, un país que tiene pocos amigos en el mundo y una declarada enemistad con Israel y Estados Unidos?
“Tras una semana con 1.000 kilómetros recorridos entre Shiraz, no lejos del Golfo Pérsico y Teherán su capital, llego a la conclusión que en esta gigantesca ciudad, a usted más fácilmente lo golpea un carro o una moto que un misil”.
“El caos vehicular es impresionante y ayer domingo nos hemos jugado la vida varias veces al cruzar así sea por la cebra blanca, porque nadie la respetará”.
“Se hacen malabares para cruzar en medio de carros que frenan poco y de motos que son todo un enjambre”.
“Si nada nos pasó en ese escenario del trafico enloquecido, habremos de sobrevivir si llegase el caso de que un misil se aproxime al avión o al sitio donde nos hallemos”.
“Así como la policía de la moral es tan estricta para exigir el hiyab a las mujeres, la autoridad debiera adelantar un plan para organizar la circulación en la mega capital iraní”.
“Quizá todos se han acostumbrado a las calles con la ley de la selva. En las carreteras a 120 por hora no pasamos sustos y en Teherán saltamos y oramos a Dios y a ALA para que no fuéramos levantados por un vehículo o una moto”.
“Lo que cuento es poco frente a las imágenes que algún curioso pueda encontrar en la red”.
“De momento creo que en Medellín, a pesar del riesgo de las motos veloces y que se cruzan entre los vehículos, el tráfico es soportable y hasta daría para pegarse una leve dormida en la cebra peatonal”. ¿Será un cuento más de las Mil y una Noches?