Entre los ires y venires de nuestra profesión como periodistas, en el corre corre de cada mañana, en medio del tráfico, los semáforos en rojo, el café ya frío y los múltiples compromisos del día, pocos encuentros logran quedarse en el corazón del reportero. Este fue el caso.
Por: Laura Toro

Existen, con una pizca de suerte y por obra del destino, instantes que te motivan e inspiran a continuar ejerciendo como periodista, pese a las constantes turbulencias de la vida.

Esta fue la sensación que nos dejó el encuentro realizado por la Cámara de Comercio de Medellín, al tomarse el tiempo y el trabajo de reunir a varios periodistas de la ciudad para agradecerles por su aporte a la sociedad y alentarlos en tiempos adversos.
Nuestra herramienta más potente es y siempre será: la información anclada a la VERDAD.
El evento que se llevó a cabo en la sede de El Poblado, reunió bajo el lema «Queremos reconocer tu trabajo», a decenas de colegas que, pese a los desafíos contemporáneos de una era digital, están ahí, al pie del cañón.
Ojalá, y no en tiempos muy lejanos, más entidades comprendan el valor del buen periodismo y se unan a iniciativas como las de la Cámara.

Entre abrazos, ojos chiquitos de alegría, carcajadas y buena camaradería se vivió una velada inolvidable, con platos bien «berriondos» (cocina antioqueña), y música decembrina.
¿Las copas? Tampoco faltaron, porque como dicen por ahí, el día de gastar se gasta, y nada mejor que hacerlo entre amigos.

Uno de los momentos o mejor aún, de las palabras más inolvidables, se dieron por parte de Lina Vélez de Nicholls, la presidenta ejecutiva de la Cámara de Comercio de Medellín:
«Entendemos las dificultades tan grandes por las que pasa una profesión tan importante y trascendental como el periodismo. […] Pero no olviden que su profesión es garante de la democracia».
Este valioso reencuentro con colegas lo guardaremos en nuestra memoria para que, en aguas turbias o amaneceres lluviosos, los capitanes de la democracia y la libre expresión, nunca dejemos de informar al ciudadano de a pie.
Al final, el reportero, el redactor, el bloguero, el presentador, el locutor o mejor dicho, todos los rebeldes periodistas, renacemos cada mañana, en el amanecer de nuestro oficio.
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