Escuela de Ingeniería de Antioquia gestiona patente para la reutilización de materiales médicos

Esta primera patente, que se gestiona ante la Superintendencia de Industria y Comercio, es un desarrollo del Grupo de Investigación en Ingeniería Biomédica en el cual participan docentes y profesionales de la Universidad CES y de la Escuela de Ingeniería de Antioquia.

En diciembre pasado se radicó ante la Superintendencia de Industria y Comercio la solicitud de patente para «el proceso de evaluación de materiales reprocesados», que responde a una tecnología diseñada por el Grupo de Investigación en Ingeniería Biomédica —GIBEC—, titularidad que comparten la Escuela de Ingeniería de Antioquia —EIA— y la Universidad CES.

Esta invención permite evaluar qué tan efectivo ha sido el reproceso al cual ha sido sometido un dispositivo médico que pretende ser reutilizado. Es decir, la patente legitima la reutilización de un dispositivo médico, garantizando que cumple con la normatividad vigente en el país y eliminando la posibilidad de afectar la salud del paciente y, de paso, reduciendo los costos de operación de las clínicas y hospitales.

En forma simultánea con el proceso de obtención de la patente, se adelantan los trámites de registro de marca para esta nueva tecnología, como resultado evidente del espíritu de emprendimiento que se inculca a los estudiantes de la Escuela de Ingeniería de Antioquia desde el primer día de clases.

Roberto Gómez Jiménez, director de Innovación de la Escuela de Ingeniería de Antioquia EIA, explica que se trata de un hito para esta institución y un avance significativo de este grupo de investigación en la «Ciudad más innovadora del mundo» y que se enmarca como uno de los productos y tecnologías innovadoras para responder a las exigencias de las entidades que conforman el Cluster de Servicios de Salud que opera en la ciudad.

«Se trata de garantizar los materiales idóneos y con las propiedades aptas para que cumplan las normas de seguridad y salubridad vigentes y para garantizar un procedimiento seguro en el paciente”, explicó Gómez. “Las puertas de la Escuela de Ingeniería de Antioquia quedan abiertas para todos los interesados en esta tecnología».

Sebastián Torres Montoya, ingeniero Biomédico de la Escuela de Ingeniería de Antioquia y que integra el grupo de investigación, destaca que esta tecnología también permitirá mayor seguridad a las clínicas y hospitales en la compra de materiales e identificar mejores condiciones de calidad de estos dispositivos para lograr una vida útil mayor, menores costos de operación y un manejo más eficiente de los inventarios.

Así, lo que nació como un trabajo de grado se convierte en una invención y, posiblemente, en una nueva empresa o en una alianza estratégica con alguna institución médica, de acuerdo con el interés y la demanda que se presente en un mercado con alto potencial y sensibilidad a este tipo de productos.

Los inventores destacan que la tecnología permite definir unos estándares de calidad y seguridad en los materiales y dispositivos médicos para su reutilización o, en otras palabras, permite poner como nuevo un material o dispositivo que ya ha sido usado, de acuerdo con las normas internacionales y con base en criterios científicos.
Los ingenieros biomédicos Sebastián Torres Montoya y Claudia Elena Echeverri son los inventores (junto con el docente Yesid Montoya Góez) de la tecnología para la evaluación de materiales reprocesados en los tratamientos médicos, que le dará la primera patente a la EIA.


Claudia Elena Echeverri Cuartas, también ingeniera Biomédica, docente del mismo programa e integrante del grupo de investigación (que completa el ingeniero Civil Yesid Montoya Góez docente del programa en el área de materiales y procesos), destaca que la tecnología está respaldada en la evidencia científica que permite señalar cuántas veces o hasta qué punto se puede utilizar un dispositivo o material médico (escalpelos, mangueras de silicona, fresas de odontología, válvulas o aparatos y equipos…); es decir, cuantas veces se pueden desinfectar, lavar y esterilizar para ponerlos a punto y llevarlos nuevamente al quirófano, sin que pierdan sus propiedades de uso, su calidad y la seguridad para el procedimiento.

Sin embargo, aclara que cada entidad médica, de acuerdo con sus parámetros, es la que define las veces que debe reutilizar un material en los casos en que está permitido por la ley, con base en la evidencia científica que respalda esta invención. Y dice que los materiales desechables (algodones, gasas, jeringas y agujas, entre otros) son solo eso y no se pueden reutilizar en ningún caso.

El ingeniero Torres Montoya menciona que el ahorro por el uso de esta tecnología en una clínica puede alcanzar hasta $3000 millones anuales que, fácilmente, pueden ser equivalentes a 15 % de su presupuesto anual. Y solo en Estados Unidos, las ganancias por utilizar esta tecnología, ofrecida por dos compañías, sumaron unos 36 millones de dólares en un año.


Asimismo, mencionan que el solo hecho de haber radicado la solicitud de la patente ante la Superintendencia de Industria y Comercio, les abre la puerta a los inventores para ofrecer este servicio y para empezar a negociar con las entidades interesadas en utilizarla.






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