La novela electoral llamada Aida Merlano

 

La fuga de la Merlano en plena jornada electoral, es un distractor más para evitar el olor cada vez más fuerte de la corrupción galopante.

OPINION. Por Octavio Gómez

Cada vez que el régimen se siente débil, o amenazado, se inventa situaciones novelescas para distraer o llamar la atención de la bestia que lo corretea y ahí salen los toreros auxiliares a defenderlo.

El caso de la fuga de la Merlano es semejante. El régimen monta el circo y esta vez la puesta en escena es un consultorio odontológico, donde los actores ya son suficientemente conocidos por la opinión pública.

Y entonces toda la atención de un país está puesta sobre esta trama, inventada para distraer tanto al vulgo cómo al respetable, en época electoral donde salen a pedir votos los mismos con las mismas, pero que sienten tan desgastadas sus promesas electoreras, que necesitan armar de nuevo el circo.

Nadie más oportuno que la Merlano que le ha hecho creer a la OP (léase opinión pública que incluye al vulgo y al respetable, siendo el respetable en este caso el “voto de opinión” no el del tamal), que sí existe justicia y que le están pisando los talones para llevarla de nuevo a la cárcel.

Pero no es la Merlano solita. Ella no es tan inteligente o tramadora como los actores que están tras bambalinas. Aquí los verdaderos protagonistas son actores extranjeros con apellidos de ascendencia libanés que para nuestro caso llamaremos “Los Turcos” y que en nuestro caso son los de apellido Char y Gerlein, los que han usado a la Merlano y la han subido hasta el congreso, para que les sirva a sus propios intereses y gobernar en cuerpo ajeno.

Y si la cosa se pone fea, entonces que sea ella la que pague cárcel y nosotros tan tranquilos (los turcos por supuesto por un lado y la OP por el otro feliz porque en Colombia SI hay justicia).

Esto es lo que yo llamo el TP, es decir el testaferrato político y me perdonan tanta abreviatura, pero es que para escribir también se valen las ecuaciones y las matemáticas no fallan.

Me falta en esta historieta un personaje muy importante que el responsable de la puesta en escena de todo el circo: la mano negra de J. J Rendón, el goebbels ideólogo de las derechas latinoamericanas (o también de las izquierdas. El tipo se vende al mejor postor).

Pero para no hacerme más extenso, la trama se resume así: la justicia en Colombia necesita algunos “casos de éxito” para poder legitimarse (entre ellos los FP o falsos positivos) y sobrevivir a la galopante corrupción.

Y ahí está hoy, en plena época electoral la señora Aida, la que apresaron por el grave delito de compra de votos y le metieron 15 años de cárcel. Y la gente pendiente de su suerte, se olvida de sus padrinos y de quienes la acompañaron en esa pérfida tarea de la compra de votos.

“Pero tranquila mija” le susurran los turcos. Usted sale pronto de la cárcel porque la trama ya está montada y por ahí derecho distraemos a la OP en época preelectoral y la mandamos a vivir al extranjero con su familia para que se goce tranquila su platica “bien ganada”, el resto de su vida.

Y la puesta en escena funciona a la perfección: los actores saben muy bien, comenzando por el odontólogo, que recibirán no menos de 10 milloncitos de pesos, con la garantía de que NO serán sujetos procesales porque para el delito de fuga de presos no aplica.

Y ahí está lista la mejor escena del circo: “y ahora les presentamos la magnífica escena llamada la rapifuga”… todos aplauden y en especial los turcos en primera fila, felices y contentos porque su protegida, la dama que ha servido a sus intereses corruptos toda la vida, ya no cantará, o por lo menos hasta mucho después de pasar las elecciones, donde bastante platica han invertido, incluido el circo.

Ñapa: y no sería de extrañar que la protagonista de esta novela termine envenenada con cianuro, modalidad muy en boga para silenciar voces incómodas al régimen.

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